LIBROS: GOETHE Y LA CIENCIA

 Hay una extraña relación entre diversas corrientes del cultivo atento que a priori parecen contradictorias.

Por una parte el sistema de cultivo natural, la Permacultura digamos, que aboga por un planteamiento muy taoista del cultivo: observar, dejar fluir, captar el todo y obrar en consecuencia. Fukuoka, su apóstol, critica abiertamente el sistema occidental del estudio por la tendencia enfermiza que tenemos a dividir, subdividir, y dividir otra vez en busca de la fuente primigénea del objeto de estudio. Así olvidamos la conexión permanente entre las cosas y llegamos solamente a conclusiones fragmentarias.

Por otra parte, en el otro lado del mundo, aquí, está su equivalente europeo, la Biodinámica con Rudolf Steiner al frente, sistema que, atento al cosmos, se centra en los efectos que éste tiene sobre nuestros organismos. Como buena disciplina occidental toma la lupa y observa atentamente el paso de los elementos en su tránsito a través del cuerpo de los vegetales. Divide, subdivide y vuelve a dividir.

Sin embargo estas dos disciplinas tienen algo en común: los mismos resultados sorprendentes y el absoluto respeto al entorno. Algo que a ojos de la ciencia es casi un imposible.

Ahora nos viene a la memoria un libro leído hace unos años que resulta ser el puente entre estas dos tendencias. Es una recolección de textos titulada “Goethe y la ciencia” realizada por Jeremy Naydler y publicada en castellano por la Biblioteca de Ensayo Siruela el año 2002.

En este libro se hace a través de diversos textos incapié en un punto de partida sagrado para las observaciones científicas de Goethe: el cuerpo humano por medio de su capacidad intuitiva y de estudio es el mejor de los laboratorios que existen sobre la tierra, ya que es capaz de equilibrar inquietudes espirituales con realidades físicas y extraer conclusiones que nos sirven para el progreso cultural y la maduración personal.

Repasando el otro día la biografía de Rudolf Steiner (sintetizador de la teoría de la agricultura biodinámica) nos dimos cuenta de la estrecha relación existente entre él y Goethe, precisamente por el esfuerzo en mantener siempre presente el mundo espiritual dentro de los estudios científicos; lo cual les permitió mantener siempre un concepto global de las cosas.

La intuición es un camino educable que nos permite evolucionar de forma certera por esta vida; y el respeto a la intuición es lo que une filosofías agrícolas tan formalmente dispares.

 

“Goethe y la ciencia”

Jeremy Naydler

Siruela, 2002.

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